El pasado 20 de octubre, el Hospital Universitario de Bellvitge acogió la II Jornada Multidisciplinar Nefro-Urológica, un encuentro que reunió a profesionales sanitarios, asociaciones y pacientes para compartir conocimientos y dar a conocer los avances en el tratamiento y la atención de las enfermedades renales y urológicas.
La jornada abordó diferentes ámbitos, como la enfermedad renal crónica avanzada (ERCA), el trasplante renal de donante vivo, las nuevas modalidades de diálisis domiciliaria y los cuidados urológicos. También se puso de relieve la importancia de la coordinación entre profesionales, la autonomía de las personas afectadas y la participación de los pacientes en las decisiones sobre su salud.
En representación de ALCER, Albert Arnau explicó quiénes somos, qué hacemos y qué papel desempeñamos en el acompañamiento de las personas con enfermedad renal y sus familias. Su intervención permitió dar visibilidad a la labor de las asociaciones de pacientes y destacar la importancia de defender sus derechos, ofrecer apoyo y dar respuesta a las necesidades que van más allá del ámbito estrictamente sanitario.
En el ámbito de la enfermedad renal crónica avanzada, la jornada contó con las intervenciones de la Dra. Inés Rama Arias, que moderó la mesa dedicada a las decisiones compartidas y la diálisis domiciliaria; Ana Rojas García, enfermera de práctica avanzada en enfermedad renal crónica avanzada, que abordó la toma de decisiones sobre el tratamiento; y Pablo Mora Giménez y Álex Andújar Asensio, que trataron aspectos relacionados con la diálisis domiciliaria, la autonomía de las personas afectadas y la continuidad asistencial entre el hospital y el domicilio.
La jornada también abordó el trasplante renal de donante vivo, con las intervenciones de la Dra. Anna Manonelles Montero y la Dra. Núria Lloberas Blanch, quien centró su ponencia en los aspectos farmacológicos relacionados con el trasplante.
El encuentro puso de manifiesto que la mejora de la atención no depende únicamente de los avances médicos, sino también del acompañamiento, la información y la escucha activa de las personas afectadas.
Trabajar conjuntamente e incorporar la experiencia de las personas que conviven con la enfermedad es esencial para avanzar hacia una atención más humana, coordinada y centrada en las necesidades y la calidad de vida de cada persona.








